Justicia y transparencia...


Las declaraciones de la testigo tuvieron un efecto de bumerang que se han revertido contra ella misma

*.-"¿Acaso torcerá Dios el derecho, O pervertirá el Todopoderoso la justicia?" Job 8:3

En el mundo de los niños las cosas son simples. Hay malos y buenos. Normalmente los buenos ganan las batallas, así les cueste la vida. Los malos pierden y desaparecen de la historia. Las decisiones éticas, de fondo, están resueltas de antemano. Eso facilita transitar por la trama sin mayores dilemas. Los malos son siempre malos y los buenos son siempre buenos. Un bueno nunca hace algo malo y viceversa. Todo está en blanco y negro. Pero resulta que la vida real no es tan sencilla. La complejidad es el reto. Apenas salió antier a dar su versión Lorena Martínez, la testigo presencial de la ejecución del periodista Juan Carlos Huerta y el "hormiguero de información comenzó a brotar" plenas de interrogantes y datos nuevos. El problema con las historias maniqueas, de malos y buenos, es que al igual que el litigio mediático, el morbo se vende muy bien entre los adultos.
 
En casi la totalidad de los corrillos políticos las declaraciones de la testigo tuvieron un efecto de bumerang que se han revertido contra ella misma. Aun contra la fobia contra la FGE, a ella casi nadie le cree. Cómo primer impacto, las declaraciones inyectaron una enorme cantidad de veneno en busca de lograr objetivos a priori: desmarcarse con urgencia de cualquier señalamiento en su contra dentro de la carpeta de investigación; para ello habría que revisar antecedentes ya que si ellos no estuvieran posiblemente Juan Carlos Huerta estaría vivo en un Tabasco lejano al Edén. El problema es que dentro de las investigaciones no caben buenos y malos, menos historias de niños. Nadie puede desaparecer los antecedentes. Todo seguirá ahí y más vale que se aprenda a convivir dentro de un estado de derecho. Hay aristas en las cuales la versión blanco y negro es verdaderamente lamentable.
 
Descalificar la Fiscalía es inadmisible porque se quiera reconocer o no: está haciendo su trabajo lejos de sentimentalismos y por supuesto de sus decisiones no saldrá nada en blanco y negro. Es de temer que al terminar la revisión habrá sangre y patíbulo, porque como consecuencia natural del crimen: debe haberlo. Eso es lo deseable. El mayor problema son los rumores o medias verdades que deben resolver en base a hechos o supuestos que corren en todos los cafés: expongamos uno, nada más y que cada quien forme su propio juicio: antes de haber sido ejecutado Huerta Gutiérrez, al periodista le habían robado una muy fuerte cantidad de dinero, lo cual le hizo dar parte a una autoridad judicial, por las condiciones en que se dio el robo: por la confidencialidad donde estaba ese dinero, comentó sus sospechas que el ladrón podría ser el familiar de una persona muy cercana además de haberle perdido la confianza a esa persona y las acciones a seguir.
 
De ser cierto este antecedente -no ventilado públicamente hasta el momento- este podría ser el móvil del crimen. Anote, obra en autos que dentro de los socios de Juan Carlos Huerta no hay ningún funcionario cercano al gobernador, cierto es que hay un político, pero dicha persona siempre se ha distinguido por su seriedad y dedicación en el ejercicio empresarial. Es evidente que dentro de muy poco tiempo las compulsas del crimen de Juan Carlos Huerta tendrán una determinación acorde a la verdad histórica que la sociedad demanda donde la Fiscalía General del Estado debe dar resultados contundentes. La cortina de humo no funcionó.
 
Este caso no se juega en un águila o sol. Si la descalificación funcionará ninguna institución tendría valor. Si la ley prevalece entonces querrá decir que Tabasco está en manos de un puñado de personas que ejercen el estado de Derecho sin miedo a los juicios sin sustento. Algunas cosas no cuadran en las declaraciones de Lorena Martínez ¿Quiere justicia a modo? Eso es imposible porque nadie puede estar bajo el sub privilegio de la impunidad, Tabasco merece justicia y transparencia...
 
EL SEPTIMO SELLO
 
1.- Nadie se explica cómo es que el sicario que asesino a Juan Carlos Huerta no ejecutó también a Lorena Martínez: los sicarios nunca dejan testigos vivos que los identifiquen 2.- Nadie se explica como es que la testigo presencial después de ver y sentir el asesinato de Huerta Gutiérrez a su lado, todavía tuvo la sangre fría para agarrar los tapetes del carro y tapar los vidrios del auto para cubrir la escena del crimen...
 
LA SEPTIMA TROMPETA
 

3.- Nos comentan que tampoco nadie se explica que la testigo presencial no tuviera una crisis de pánico después de haber visto un crimen tan cruento. Nadie la señala, pero son cuestiones que necesitan una explicación. Hasta ahí. También puede revisar esta columna en el portal http://www.elimparcialdetabasco.com/. A sus órdenes al teléfono 9932951489.