Por encima de lo malo, afirmemos lo bueno.


Vamos a quejarnos menos, a afirmar lo bueno y seamos el cambio que queremos para el mundo. La consigna del Quijote: "El bien a todos, y el mal a nadie".

*.-Son muchas las cosas malas que suceden en el mundo, y terribles las que sufrimos en nuestro país, pero sin dejar de reconocer y criticar estas situaciones indebidas, pues sin este reconocimiento nunca las vamos componer

Son muchas las cosas malas que suceden en el mundo, y terribles las que sufrimos en nuestro país, pero sin dejar de reconocer y criticar estas situaciones indebidas, pues sin este reconocimiento nunca las vamos  componer, paralelamente también debemos afirmar lo bueno que tengamos, aún cuando esto bueno sea muy reducido. En Inglaterra se hizo un experimento aplicando esta afirmación de lo bueno a la docencia. En dos grupos de párvulos, que aprendían las primeras letras, una maestra, al estilo tradicional, decía al menor "esta letra está bién, pero estas otras están mal, debes hacerlas así", lo que conlleva una agresión, por sutil que esta sea.
 
Por el contrario, la otra maestra, la que ensayaba  el sistema afirmativo, decía: "Esta letra me gusta (la mal hecha), pero esta me gusta mucho más (la bien hecha).
 
El resultado fue que el segundo grupo progresó con mucha rapidez y se desarrolló mucho mejor que el primero. Indudablemente afirmando lo bueno, y siempre hacemos algo bueno, llegamos a cubrir lo malo.
 
Si la población mundial la redujéramos a una aldea de 100 seres, la composición sería la siguiente: habrían 57 asiáticos, 21 europeos, 10 americanos, 8 africanos y 4 australianos; 52 serían mujeres y 48 hombres; 30 serían blancos y 70 no blancos; 30 serían cristianos y 70 no cristianos; 89 serían heterosexuales y 11 homosexuales; 6 poseerían el 60% de la riqueza y de esos 6,  5 serían norteamericanos; 80 sobreviven en condiciones sub-humanas y 70 no saben leer; 50 padecen desnutrición y 1, solamente una persona, tiene educación universitaria; y 1, solamente 1, tiene computadora.
 
Al observar  esta proyección estadística, los que  podemos leer estas reflexiones, debemos considerarnos  sumamente afortunados y altamente privilegiados. Pertenecemos a una elite, que en realidad no debiera tener motivos para quejarse.
 
Si usted amable lector, no ha sufrido la guerra, estado preso, sufrido tortura o hambre, está mejor que más de 500 millones de personas en el mundo. Si tiene una cuenta en el banco,  y dinero en el bolsillo, está dentro del 8% más rico en el mundo. Y si tiene comida en el refrigerador, ropa en su ropero, un techo, una cama, está mucho mejor que el 75% de la población en el mundo.
 

En resumen, vamos a quejarnos menos,  a afirmar  lo bueno y seamos el cambio que queremos para el mundo. La consigna del Quijote: "El bien a todos, y el mal a nadie".