La ejecución de Miguel Hidalgo el 30 de julio.


Fue Párroco del pueblo de Dolores, hoy llamado de Hidalgo, en el que promovió un memorable trabajo social para mejorar la calidad de vida de sus habitantes

*.- Camino a la Alta California, para comprar armas y reagruparse, Hidalgo llegó a Las Norias el 21 de marzo de 1811, y la avanzada de Abasolo fue apresada por Elizondo, y posteriormente Allende

Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallega Mandarte y Villaseñor, nació en la hacienda de Corralejo, municipio de Pénjamo, Guanajuato, un 8 de mayo de 1753 y fue ejecutado un 30 de julio de 1811 en el patio del antiguo Colegio de los Jesuitas, en la ciudad de Chihuahua, cuando recién había cumplido los 58 años de edad.
 
Fue Párroco del pueblo de Dolores,  hoy llamado de Hidalgo, en el que promovió un memorable trabajo social para mejorar la calidad de vida de sus habitantes. Fue allí donde la madrugada del 16 de septiembre de 1810 echó a vuelo las campanas de su iglesia, para convocar al pueblo en una lucha libertaria, en lo que conocemos como El Grito de Independencia, o de Dolores.
 
Lamentablemente fue indeciso cuando en el Monte de las Cruces tenía enfrente la victoria final, y en vez de tomar la ciudad de México, consumando  la independencia, retrocedió, en una retirada en que los éxitos militares terminaron, entrando en un callejón de fracasos que lo condujeron a su aprehensión y ejecución.
 
Al indudable mérito de haber iniciado el movimiento de independencia, y de haber sido su capitán, tenemos que agregar el memorable Decreto que expidió en la ciudad de Guadalajara, el 6 de diciembre de 1810, que en su parte normativa establecía cuatro ordenamientos: El primero abolía la esclavitud, otorgando a los "dueños de esclavos" un término de 10 días para liberar a sus esclavos, so pena de muerte a quien transgrediera esta disposición. Segundo, abolía los tributos y exacciones que pesaban sobre los indígenas y castas. Tercero , abolía el uso de papel sellado en los negocios y cuarto, establecía la libertad de trabajo.
 
Camino  a la Alta California, para comprar armas y reagruparse, Hidalgo llegó a Las Norias el 21 de marzo de 1811, y la avanzada de Abasolo fue apresada por Elizondo, y posteriormente Allende, su hijo Indalecio, Aldama y Jiménez, fueron capturados. Al oponer resistencia Allende,  Elizondo mató  a su  hijo Indalecio  y al arribar Hidalgo fue más sencillo su sometimiento. Elizondo fue premiado con un grado de Coronel en el Ejército realista, y más tarde fue muerto a cuchilladas  en Tejas, cuando el Teniente Miguel Serrano lo reconoció como el traidor que entregó a los caudillos de la independencia.
 
Abasolo colaboró aportando información importante para la realización de redadas y aprehensiones que intentaron terminar con el movimiento independentista, con lo que logró que le conmutaran la pena de muerte por una prisión perpetua en Cádiz, España, en donde murió en 1816.
 
Trasladados a Chihuahua, Allende, Aldama y Jiménez, fueron ejecutados el 26 de junio, sus cuerpos decapitados y sus cabezas enjauladas. El obispo de Durango ordenó el proceso de degradación del párroco de Dolores  de su condición sacerdotal. El 29 de julio, en una de las salas del Hospital Real de Chihuahua, a Hidalgo  le rasparon la piel de la cabeza, que había sido consagrada como cristiano y sacerdote,  con el santo crisma. También  le arrancaron las yemas de los dedos pulgar e índice consagrados en su ordenación. Terminada la degradación  fue entregado para su ejecución el 30 de julio de 1811.
 
Antes de su ejecución, Hidalgo se confesó y comulgó con el cura José Baca,  pidiendo que le dispararan sobre su mano derecha que ponía a la altura de su corazón. Hubo necesidad de dos descargas de fusilería y dos tiros de gracia, para acabar con su vida, tras lo cual un comandante tarahumara de apellido Salcedo, le cortó la cabeza de un solo tajo  de machete, para recibir una bonificación de veinte pesos. Su cuerpo fue enterrado en la capilla de San Antonio del templo de San Francisco en  Chihuahua, y su cabeza enjaulada, junto con las de Ignacio Allende, Juan Aldama y Mariano Jiménez fueron colocadas en la Alhóndiga de Granaditas en Guanajuato, en donde permanecieron por 10 años, hasta la consumación de la independencia.
 
En 1821 su cuerpo fue exhumado y junto con su cabeza enterrado en el Altar de los Reyes, en la Catedral Metropolitana de la ciudad de México, y desde 1925 reposa en la Columna de la Independencia, en el Paseo de la Reforma. El Presidente Juárez erigió  el Estado de Hidalgo, el 16 de enero de 1869, en honor al Padre de la Patria.
 
Manuel Abad y Queipo, Obispo de Michoacán  de 1810 a 1815, emitió el siguiente  Decreto de Excomunión del Cura Hidalgo : "Por la autoridad del Dios Omnipotente, El Padre, El Hijo y El Espíritu Santo y de los santos cánones, y de las virtudes celestiales, ángeles, arcángeles, tronos, dominaciones, papas, querubines y serafines, de todos los santos inocentes, y de las virtudes celestiales, quienes a la vista del santo cordero se encuentran dignos de cantar la nueva canción, y de los santos mártires y santos confesores, y de las santas vírgenes y  juntamente de todos los santos  electos de Dios: Sea condenado Miguel Hidalgo y Costilla, excura del pueblo de Dolores. Lo excomulgamos y anatemizamos, y de los umbrales de la iglesia del todo poderoso Dios, lo secuestramos para que pueda ser atormentado eternamente por indecibles sufrimientos, justamente con Dathán y Habirán y todos aquellos que le dicen al señor Dios: Vete de nosotros, porque no queremos ninguno de tus caminos. Y así como el fuego es extinguido por el agua, que se aparte de él la luz para siempre jamáz. Que el Hijo, quien sufrió por nosotros, lo maldiga. Que el Espíritu Santo, que nos fue dado a nosotros en el bautismo, lo maldiga.  Que la Santa Cruz, a la cual Cristo, por nuestra salvación, ascendió victorioso sobre sus enemigos, lo maldiga. Que la Santa y eterna Madre de Dios, lo maldiga. Que San Miguel, abogado de los santos, lo maldiga. Que todos los ángeles, los principados y arcángeles, los principados y potestades, y todos los ejércitos celestiales, lo maldigan, Que sea San Juan el precursor, San Pablo y San Juan Evangelista, San Andrés y todos los demás apóstoles de Cristo juntos, lo maldigan. Y que el resto de los discípulos y los cuatro evangelistas, quienes por su predicación convirtieron al mundo universal y la santa y admirable compañía de mártires y confesores quienes por su santa obra se encuentran aceptables al Dios omnipotente, lo maldigan. Que el Cristo de la Santa Virgen lo condene. Que todos los santos, desde el principio del mundo y todas las edades, amados de Dios, lo condenen. Y que el cielo y la tierra y todo lo que hay en ellos, lo condenen. Sea condenado Miguel Hidalgo, donde quiera que esté, en la casa o en el campo, en el camino o en la vereda, en el bosque o en el agua, y aún en la iglesia. Que sea maldito en la vida y en la muerte, en el comer y en el beber, en el ayuno o en la sed, en el dormir, en la vigilia, andando o estando sentado, andando  mingiendo o cantando, y en toda sangría. Que sea maldito en su pelo. Que sea maldito en su cerebro. Que sea maldito en la corona de su cabeza.
 

Que sea maldito en su sienes, en su frente y en sus oídos, en sus cejas y en sus mejillas, en sus quijadas y en sus narices, en sus dientes anteriores y en sus molares, en sus labios y en su garganta, en sus hombros y en sus muñecas, en sus brazos, en sus manos y en sus dedos- Que sea condenado en su boca, en su pecho y en su corazón, y en todas las vísceras de sus cuerpo. Que sea condenado en sus venas, en sus muslos, en su caderas, en sus rodillas, en sus piernas, en sus pies, en sus uñas. Que sea maldito en todas las junturas  y articulaciones de su cuerpo, desde arriba de su cabeza hasta la planta de sus pies; que no haya nada bueno en él. Que el Hijo del Dios viviente, con toda su majestad, lo maldiga. Y que el cielo, con todos los poderes que en el se mueven, se levanten contra él. Que lo maldigan y condenen, Amén,. Que así sea, Amén.